El secuestro
Soy un hombre maduro, heterosexual y casado, pero con una debilidad, me gusta practicar el sexo oral con hombres, dicho de otra forma, me gusta mamar pollas y lamer huevos, pezones, y pies. Practicandolo desde hace varios años, con amigos tanto homosexuales como bisexuales y heteros como yo, pero a los que les gusta que otros hombres se la mamen.
Un dia, estando en el despacho, recibi un sobre abultado a mi atención. Al abrir dicho sobre, encontre muchisimas fotos donde claramente, se me vehía mamandole la polla a un hombre, con una nota que decía "si no quieres que estas fotos las reciba tu esposa, a las 7 de la mañana de proximo sabado debes estar en la parada de autobuses de la plaza mayor".
Mi primera reaccion, fue quedarme totalmente helado, ¿de donde habian salido las fotos? ¿quien me las mandaba?. Era miercoles, y mi preocupación iba en aumento, pero era consciente de que debia estar en el lugar indicado y a la hora indicada para aclarar que es lo que pretendían de mi.
Asi es que con muchas dudas y preocupación, pero decidido a aclarar este tema, el día señalado y a la hora indicada, estaba de pie esperando en el sitio que me indicaba el mensaje. Llegué pronto, unos cinco o diez minutos antes de la hora señalada, las calles estaban vacías, era sabado, y empezaba a amanecer. Sonaban en el reloj del ayuntamiento las 7 de la mañana, cuando un gran monovolumen tipo americano, y con las lunas tintadas de negro, páró ante mi, en la parada del autobús, que aún no había empezado a circular, la puerta lateral se abrio, y oí una voz que dijo ¡sube!, y así lo hice, nada mas sentarme en el asiento trasero, y comprobar que dos hombres se encontraban sentados en los asientos delanteros, recibi la orden de colocarme un antifaz, que junto a unas esposas policiales, se encontraban en el asiento de al lado. Una vez me puse el antifaz, noté como cogian mis muñecas y me colocaban aquellos guilletes que anteriormente habia visto al tiempo que me decían, ¡relajate y disfruta del viaje!.
Habían pasado aproximadamente unos 30 ó 45 minutos, cuando la furgoneta se detuvo, y me gritaron ¡no te muevas de ahi cabrón!, me quede asustado, por el grito, y por el insulto que me profirieron. Note como los dos hombres, bajaron del coche al tiempo, que se abría la puerta lateral del vehiculo, y me ordenaron ¡baja cabrón de mierda!, era una voz poderosa y autoritaria, y asi lo hice, nada mas bajar del vehiculo, me quitaron el antifaz, y solo pude ver que estabamos en pleno monte, y que tenía ante mi a dos hombres vestidos de camuflaje tipo cazador, y con botas militares, a los que no podia reconocer, ya que ambos llevaban puesto un pasamontaña. Seguidamente, me quitaron las esposas y me ordenaron que me desnudara totalmente, incluso zapatos y calcetines, cosa que hice sin rechistar. Aquella situación, me era extraña, pero no me desagradaba, sentia algo que recorria mi cuerpo a caballo, entre el miedo y el morbo que la situación me producia.
Una vez estuve totalmente desnudo, me llevaron las manos a la espalda y me colocaron nuevamente las esposas, pero esta vez bastante mas apretadas, tambien me colocaron esposas en los pies, pero estas con una cadena de separación, que me permitia andar aunque no sin cierta dificultad. Uno de ellos, cogio una mochila, se la cargo a la espalda, y me dijeron, siguenos, colocandose uno de ellos delante de mi, y el otro detras, inciiamos el recorrido por una senda de bosque, lelna de piedras, y que al estar descalzo, se me hacia dificil de seguir, maxime con las esposas que llevaba puestas en los tobillos.
El camino, no fue largo, no habían pasado ni diez minutos, cuando llegamos a un claro en el bosque, justo en el centro, había un tronco de pino, apoyado sobre dos grandes piedras, me ordenaron sentarme ante el tronco, y me retiraron las cadenas de los pies, los que ataron fuertemente al pino, dejando las plantas de mis pies expuestas, yo no entendia nada de aquello, luego me ordenaron tumbarme de modo que mi espalda quedo en el suelo y mis manos esposadas a la espalda.
Vi como el que llevaba la mochila, se la quito, y d ela misma, sacó dos fustas de las utilizadas por los jinetes en equitación, sin mediar palabra, empezaron a golpearme las plantas de los pies con las fustas, a derecha y a izquierda, al tiempo, que me insultaban, utilizando para ello todo tipo de insultos y palabrotas, yo me quejaba y les pedia explicaciones, sin recibir ninguna respuesta. De repente, y mientras uno de ellos, seguia descargando golpes sobre mis ya doloridos pies, el otro, se colocó sobre mi cabeza tumbada en el suelo, se saco su polla, y empezo a orinar sobre mi cara, me quede estupefacto, no entendia nada de todo aquello. Luego, no contento con su meada sobre mi cara, empezo a escupirme sobre mi cara y cuerpo, al tiempo, que se sumaba el otro hombre, cosa que agradecí ya que deje de recibir golpes en las plantas de los pies.
Cuando se cansaron de humillarme, me dijeron, que les iba a mamar la polla, hasta que me llenaran la boca de su leche. Aquello me agrado porque como ya dije, me gustaba mamar pollas a pesar d emi condicion de heterosexual, pero nunca jamas hasta ahora se habian corrido en mi boca, pero supuse que solo sería una amenaza. Me soltaron, me arrodillaron ante el tronco, y me volvieron a esposar los pies, atando con una cuerda que portaban en la mochila, mi cuello al tronco, de manera que no me podia escapar de mamarles la polla a su voluntad.
Yo me tenía como un buen mamador de pollas, pero ellos decían que lo hacia muy mal, y de vez en cuando, uno de ellos, cogia la fusta y me daba un golpe en el trasero, para que lo hiciera mejor segun ellos. En una de las ocasiones en que uno de ellos, se encontraba golpeandome el trasero con la fusta, el otro, con la polla dentro de mi boca, se corrio dentro de la misma, que asco, nunca habia sentido esa sensacion, me puse a toser como pude para sacar la leche de mi boca, pero entonces, el que se habia corrido, se puso tras de mi, abriendome la boca, y el otro, se puso a masturbarse ante mi cara, y cuando llego al orgasmo, descargo toda la leche sobre mi boca, momento en que el que me mantenia la boca abierta, me la cerro con el fin de que tragara toda la leche.
Vino un momento de tranquilidad y descanso, a pesar de que continuaba arrodillado y atado por el cuello al dichoso tronco. Pero aquello duro poco, me soltaron el cuello y las esposas de pies y manos, me llevaron a un pino, y me ataron al mismo, por los pies, por la cintura y por las manos. Asi inmovilizado y sin poder moverme , sacaron de la mochila un par de latigos, uno era de una sola pieza, y el otro llevaba varias puntas, empezaron a azotarme en culo y espalda, ya perdi la cuenta de los golpes, sentia un gran picor en el culo, pero no podia rascarme, no podira hacer nada solo gritar, pero nadie me oia en aquel paraje.
Debieron de cansarse y dejaron de azotar mi cuerpo, descansaron un rato en aquel perdido paraje, hasta que decidieron liberarme, ya libre de todo tipo de ataduras, me hicieron arrodillarme ante ellos, sacaron nuevamente sus pollas, y se las mame, hasta quelos dos, se corrieron en mi boca, aquello me habia gustado, tanto, que no dije ni media, intente expulsar el semen, pero me lo impidieron, me obligaron a tragarmelo entero, y no se porque extraña razon, todo aquello que habia sucedido me gusto.
Ya era cerca de mediodia, me vlvieron a esposar y tomamos el camino de regreso. Al llegar a la furgoneta, me soltaron, me ordenaron que me vistiera, me volvieron a poner el antifaz y las esposas, supongo que tomamos camino de regreso, ya que me quitaron la esposas, y al parar el vehiculo, me ordenaron quitarme el antifaz, comprobando que estaba en la parada de autobus de la plaza mayor.
Sin mediar ninguna palabra, me ordenaron bajar, advirtiendome que ya recibiria noticias suyas, y se marcharon.
Fue una experiencia nueva, pero magnifica, me quede deseando repetirla.